Ubicadas en el interior de la provincia, las Estancias Jesuíticas son un conjunto de cinco estancias construidas entre los años 1616 y 1725 por los jesuitas, con el objetivo de sustentar económicamente la obra evangelizadora en la región. Caroya (1616), Jesús Maria (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643) y La Candelaria (1683), eran establecimientos agro-ganaderos que tenían puestos, corrales y potreros, huertas, campos para cultivo y tajamares y acequias para el riego y el funcionamiento de molinos. Junto a la Manzana Jesuítica, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.